6 de diciembre de 2011

Pensando un deseo & otras aventuras en el parque del papa muerto.


Aunque es verdad que puede sonar siniestro, dicho parque es en realidad una lustrosa película de piedra y agua al sol; inaccesible durante los seis meses más duros de la canícula y esto lo digo porque me gusta como suena cuando se lee en voz baja. Sin embargo, en otoño es ideal para pasearse por sus yermos caminos a la verita de árboles bebé y decoraciones que evocan jardines orientales que no conozco. Allí hay juegos interesantes; y el agua es un elemento importante; existe un pozo de los deseos y allí estaban; pensando que pedir, arando deseos, hurgándose los mocos de las ganas humanas de tener...











 Teo posa sonriente en el tobogán; un cielo azul Madrid y un arbolillo pelado nos dan otoño & color.


Los tres salvajes descargando energías en el parque del papa muerto.  Vale, el parque se llama Juan Pablo II, como el papa muerto. No tengo acaso razón?


Tras muchos días de ansiosa y exasperada espera, finalmente la madrina le trajo a Oliver a Divo para que pase unos días en casa. Aquí le pasea con esa cutre cuerdita que le improvisé; pronto sería acaparado por sus amigos Teo & Ada quienes le arrastraron a aventuras indeseadas para un cánido de su tranquila condición. Una cura de agitación para el Divo,  y una buena tarde de parque a principios de diciembre.

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