31 de julio de 2011

Capitán Oliver

En estos días, y según la marea lo permita, continuaré con las labores de edición del segundo corto del capitán Oliver; encontré esta foto de hace un par de meses atrás cuando hicimos algunas tomas en la sierra.

30 de julio de 2011

Si no hay asado no hay vacaciones

Como todo buen pirómano en recesión, nunca desaprovecho una buena causa para provocar un fuego controlado que gusto alimentar y hacer crecer hasta casi perder el control y quemarlo todo para luego sentarme en el acantilado más alto a ver mi obra y tocar la cítara o los carámbanos. Afortunadamente no necesito medicación para controlar esas pulsiones, y sólo agregaré que sin la acción del boy scout retirado Chiqui Alonso, nunca hubiera conseguido la ignición necesaria para la barbacoa que suponíamos comer. En asturias todo lo que encuentras está húmedo o mojado, y así no hay fuego que coja alegría. Su llegada ígnea en el momento oportuno y mi experiencia como fogueador y cocinero hicieron el resto. Al poco devorábamos toda suerte de artículos muertos cuya procedencia principalmente porcina hará en su momento, la mella oportuna en la arteria a medio taponar. Hasta que ello suceda, confiaremos en el ejercicio moderado y la dieta. 
Ajenos a tales reflexiones, Oliver y Teo trataron por suerte en vano de quemarse o quemar a terceras personas con manipulaciones irreflexivas de palos humeantes o brasas al rojo blanco, muy capaces de perforar una zapatilla y dejar al infante en manos de personal sanitario.




Para comérsela y otros desvaríos asturianos


En Ribadesella hay un parque que tiene un columpio para bebés o niños enanos según sea el caso y cuyo  fin, en definitiva, es para la recreación y balanceo de cargas vivas. Camila acabó sentada en el ingenio cuyas gruesas y mugrientas sujeciones cogió mientras su madre la mecía. Al fondo, las montañas, las nubes y el gris asturiano que tanto me gusta cuanto más nos aleja de la implacable acción de febo.




En su sonrosez y rubicundia, Camila evidencia alimentación del norte y teta a capricho. Una suerte de dieta de engorde que ha transformado en empanadillas sus pies y suma pliegues y contrapliegues rellenos de esa grasa de bebé tan nutritiva que muchos antropófagos festejan como un manjar. Ya quisieran los del vuelo FAU571 haber tenido un par de estos a bordo...


Aquí estamos los 4; el sol brilla y el cielo azulea por lo cual es fácil deducir que es el día de nuestra partida. Tras 13 jornadas de nubes y claros, con lloviznas y aguaceros, vientos moderados y esas cosas que ocurren por el norte. Con todo, febo lució con fuerza veraniega y hasta yo tomé cierto color del cuello para arriba; mientras que los demás miembros de la expedición astur 2011 conseguían tasas de bronceado dignas de mención en foros de coppertone.
Aquí en Madrid, estos cielos azules y sus altas tasas de radiación no invitan a la desnudez y si bajo a la piscina iré, como siempre, de sombra en sombra como las almas sollozantes de milton.

29 de julio de 2011

Al lobo le gusta más la mano

Mientras Oliver ajeno a la escena observa un plano del zoo, su padre se esfuerza en conseguir un buen plano del lobo mientras se come un trozo de pan y parte de su mano. Afortunadamente esto último no sucedió, y el lobito consiguió digerir las partes blandas. Del pan.

Alimentando rapaces y comida para lobos...

 En uno de los paseos organizados para que los jóvenes de la familia disfruten con la naturaleza y nosotros con su cansancio físico; nos aventuramos al zoo de cangas de onís; donde Oliver & Ada participaron activamente del espectáculo con animales; ya alimentando rapaces, ya siendo chupeteados y lamidos por los lobos polares quienes lejos de quererse comer a los niños, parecía muy dispuestos a besarlos y dejarse acariciar como cachorros. Yo aproveché para acariciarles también y la verdad es que me hubiera llevado un par de ellos conmigo porque son unos animales muy simpáticos.

Regreso de Asturias


 Ayer regresamos de nuestra habituales vacaciones en Asturias donde compartimos gran parte de las mismas con los amigos & vecinos y sus hijos -también amigos & vecinos- que posan en la foto ante la amigable presencia de un raptor jurásico que no los destrozó y eventró para luego devorarlos ante mi cámara ya que se trata de una representación estatuaria sin mayor ambición que la aparente. Al fondo, el museo del jurásico de Asturias donde los niños pasaron agradables momentos.

Sobre estas líneas vemos un campamento de playa levantado en las costas de Barru; un idílico sitio donde tanto puedes capturar un cangrejo como puedes levantar un castillo de arena o meterte en un agua helada que ya tonifica, ya provoca un paro cardíaco.

14 de julio de 2011

gateo incipiente

Aupada al cojín de la abuela, la infante intenta deslizarse hacia nuevos horizontes mientras recibe la sonriente contemplación de la Peka.
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Mami

No se porque será, pero me da la impresión que las madres de 40 años, cuando yo era pequeño, parecían más viejas. Esta mami de 40, está muy buena y juvenil; seguro que su pequeña hija querrá ser como ella cuando sea mayot...
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Los 3

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El chulo, la gupa & la pequeña

Infatigables compañeros de aventuras; 3 micro gigantes de la niñez reunidos por sus genes y en territorio de mosca negra y naranjas; donde huele a río y a mar y los pinos, a veces se peinan a viento y a veces, también. Ella y camila; primer encuentro y luego Oliver y su querida prima; compañera de juegos y desaparición por horas en medio de aventuras sin conflictos. Llamé para preguntarle a Oliver si me echaba de menos y fue terminante y cruel: "No, para nada. Me lo estoy pasando muy bien".
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primos de la terra

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Vacaciones en el mar

En este avance vacacional protagonizado por el 75% de la familia Merlin-Fernández puso verificarse en conocimiento físico de Camila con ese ancho y salado manto de agua que algunos llaman mar. Parece que lo disfrutó, hay testigos que así lo afirman.
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Con la prima

Acabo de extraer millones de píxeles frescos de la cámara de fotos de Marta; llenos de imágenes de un apasionante viaje a las proximidades del delta del río Ebro; caudaloso y señorial. Vale, cualquiera.
Lo cierto es que en esta foto se ve a un crecida El.la con su primo posando en plan moderno con parte del calzoncillo de bob esponja a la vista. Guapos & exitosos...
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30 de junio de 2011

Haceme un posado

Cuando la ví la deseé. Iba a paso lento con su sombrilla china de tela blanca y dragón de mí, la adelanté y organicé un posado al que Camila asistió de nucas y apuntando con el pulgar del pié hacia el sol de forma casi marcial. La señora, temió haber entorpecido mi foto y yo, zalamero, le dije que lejos de ello, la había equilibrado aportando donaire y tradición oriental a la vez. La señora creyó que la estaba insultando y empezó a gritar y llamar a voces: ladrones, al ladrón!. El portero, que estaba sacando las basuras de nuestro edificio vino presto a ayudar y terminó llevándose varios sombrillazos que le dejaron una fea escocedura en la mejilla con forma de hoja de loto.
Bueno, lo dejo por hoy; está claro que mi mente deriva hacia la ciencia ficción y esto se supone que es una bitácora. Por cierto, la rubia que se parece a mi abuela cuando era joven es la tía Cecilia que en paso fugaz por esta capital. Nos fuimos a dar un paseo pero el sol nos destrozó porque no teníamos esas sombrillitas tan lindas como la de esa señora. Lástima que Camila no me posó.
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Tatuada & cavilando...

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El increíble ataque del bebé tatuado babeador

La idea de tatuarle un hombro a su hermanita como frase, me exime de decir quién fue quién ya que el sujeto se cae de maduro y el predicador se fue a dar el sermón a otro lado. La niña cayó sobre su hermano como un antivampiro de baba; un raro ser que en vez de chupar escupe; y no sangre; antes que ello, su brillante baba. Cual caracol y aún menos móvil que éstos, Camila aterrizó sobre el ojo y la frente de Oliver y se los chupó, babeó y abrillantó como se intuye sin necesidad de mi guía por esta imágen.
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Actitudes suicidas y otros recuerdos

Aunque no está en edad de probar el chocolate, Camila decidió tentar a los demonios de las (como se llamaban?...) demostrando empíricamente que no es alérgica al chocolate. Parece haberlo respirado también, o quizás sólo sea un moco marrón lo que le cuelga del caño izquierdo de la nariz. Mira hacia abajo; -no con respeto a un mayor que le admoniza- sino con clara actitud de estar buscando un cuchillo para apuñalarse como forma de protesta fútil ante la arbitraria extracción de la galleta de chocolate de sus fauces bidentadas. Esa misma tarde había conseguido hacerse con un cuchillo que le fué quitado en el mismo momento en que decidía que era alguna clase de chupete nuevo que tenía que probar. Así, entre sobresaltos y exacciones (quería poner esta palabra y no veía como hacerlo, llegó a mi cabeza y quería salir) los niños van creciendo y repartiendo amor y preocupaciones por igual hasta que un día tu, por ejemplo te mueres, y dejas de pensar en esas cosas. Vale, quitaría la última frase, pero lo cierto es que no pretendía + que recordar ese día en que la niña, al parecer feliz, decidió suicidarse, por probar. ESto es tremendo. Aunque no releí la entrada, cada vez se atruculenta más, y sólo porque no recuerdo aquella palabra y alargo escribiendo mientras trato de recordarla. Hagamos una cosa: dejémoslo aquí.
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el señor de piel blanca & gafas negras es mi papá...

Iluminada por un rayo de sol; sentada en un corazón amarillo, investigando, explorando, haciendo sus cosas de bebé. Al fondo, y parcialmente moreno del cuello para arriba y reposando que no reposado, su amantísimo papá. Les debo la sonrisa, el calor, la fatiga, y un virus estival. Pasen a cobrar cuando quieran.
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23 de junio de 2011

Teo y las cintas

Tras escalar ausente a la mirada de mi cámara, Teo procedió a colgarse las cintas de seguridad en los pasantes del cinturón de sus pantalones. Luego, se fue hacia las rejas que protegen el césped que vemos al fondo, y se aseguró a los hierros de tal manera que acabó atrapado y hube de liberarlo para que pudiera recuperar el libre albedrío de la movilidad. Finalmente, y ya ajeno a nuestro soft control, acabó colgándose de las cintas a las cadenas de un columpio, con consecuencias al parecer no físicamente comprometidas pero si notables en las costuras del pantalón. Luego, y en una inadmisible fiebre colectiva, todos los niños se ataban a palos o postes y yo, sinceramente, les hubiera dejado allí hasta mañana a los tres. Lo cierto es que no hubo casi conflictos y cuando los hubo, el nivel de hematocrito fluvial continuó en niveles bajos; queriendo significar esto, que la sangre no llegó a ningún río.
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